La acción de succionar en los bebés es algo instintivo, ya que es la forma mediante la cual los más pequeños obtienen su fuente de alimento inicial, la leche materna.

baby-215298_1920

El chupete tiene efectos muy positivos en la primera etapa de la vida de los niños, como reducir la incidencia de la muerte súbita del lactante o convertirse en un analgésico eficaz en procesos dolorosos, como el momento de la salida de la dentición.

Esta actividad, positiva en un principio, a veces se convierte en un hábito que a partir de cierta edad puede derivar en algo negativo en muchos aspectos, como en la correcta formación bucodental.

El uso prolongado del chupete en niños o los hábitos de succión del pulgar u otros dedos que vayan más allá del año de vida, pueden provocar problemas, en muchos casos irreversibles de forma natural.

En cuanto a lo que la salud dental, cabe destacar las alteraciones que pueden provocarse en el crecimiento normal de los maxilares del bebé.

En cuanto a alteraciones dentales, dependerá mucho de cada niño, pero si su uso va más allá de los tres años, el riesgo de provocar problemas de malformación dental está casi asegurado. Si el niño mantiene demasiado tiempo el chupete le produce mordida abierta anterior, entre otras cosas.

Otros de los problemas más frecuentes, y relacionados con la succión, es el uso de zumos y bebidas azucaradas dentro de biberones para calmar a los niños. El consumo de alimentos con excesivo contenido de carbohidratos y azúcares, pueden provocar caries en dientes de leche, que a su vez pueden derivar en afecciones en los dientes finales.

Por ello, los odontopediatras recomiendan que su uso no debe extenderse después de los tres años de vida de los pequeños, para evitar este tipo de problemas.

De igual modo, para cualquier consulta relacionada con la salud bucodental de los niños, no hay que dudar en acudir al especialista, y nunca dejarlo en manos de personal no cualificado.